Puentes que se caen, papeles que se queman, números que dejan de marcarse. Chocolates que nunca van a morir en paladares y caricias que dejarán de ser al sucumbir en el jean y la mochila.
Puentes que se caen, papeles que se queman, números que dejan de marcarse. Chocolates que nunca van a morir en paladares y caricias que dejarán de ser al sucumbir en el jean y la mochila.